Entrenar a un gato a caminar con correa es una excelente oportunidad para el gato. Esto les permite salir del medio ambiente en el que están y encontrar un poco de emoción. Los problemas mentales o físicos pueden ser resueltos o prevenidos si dejas que tu gato haga actividades al aire libre.
Pasos
1-Consigue los suministros: tu gato va a necesitar un arnés y una correa. Mide el pecho de tu gato y lleva las medidas a tu tienda local de mascotas. En el arnés tendrá escrito gato o gatito. Pero espera, tu gatito puede ser muy grande para su edad o tu gato puede ser muy pequeño. Así que asegúrate de que le quede correctamente a tu gato. Los premios pueden ayudar a motivarlos. Los puedes comprar pre empacados o simplemente darles pollo cocido o atún. Mantenlo en una bolsa plástica.
2-No estreses a tu gato en el primer día: empieza por solo acostumbrarlo(a) al arnés. Dale mucha atención, dale premios (pero no muchos), y elógialo. Si tu gato no te permite ponerle el arnés, puedes dejar que lo olfatee y se asegure de sentirlo seguro.
3-El primer día ha terminado y ahora es momento para un entrenamiento de verdad. Si tu gato sigue incómodo con el arnés, no prosigas con este paso todavía. Coloca la correa y deja a tu gato vagar dentro de la casa. No trates de dirigirlo(a) todavía porque el gato podría arrepentirse. (RECUERDA: tú debes de sostener la correa y prestar mucha atención a tu gato. Tu gato podría saltar, atascarse en algo y salir lastimado.)
4-Ahora es cuando empiezas a controlar a tu gato. Coloca la correa y empieza a caminar sin tironear. Esto requerirá de paciencia. Si tu gato no viene, dale un premio. Si eso no funciona entonces recógelo, muévelo un pie hacia delante, y párate en la dirección a la que te gustaría ir, después dale un premio muy pequeño. Repite el proceso por 8 a 10 minutos y después espera una hora.
5-Juego de la mente: tú quieres que tu gato piense que él o ella es lo mejor en el mundo cuando tienen su arnés puesto. De vez en cuando quítale el arnés y no le prestes atención por un par de horas; después colócaselo de vuelta y préstale mucha atención. Te darás cuenta con el tiempo que la experiencia de aprendizaje fue más beneficiosa para el lado humano de la correa que para el lado felino y que fuiste víctima del “juego de la mente”.
6-Continúa entrenando hasta que tu gato sea un experto, entonces llévalo afuera. (RECUERDA: tu gato se asusta con ruidos y perros. No te molestes si tu gato se rehúsa, solo acostumbra a tu gatito a ello.)
7-También cuando tu gato se acostumbre al arnés no caigas en la tentación de sustituirlo por un collar. El arnés provee protección contra lesiones delicadas del cuello y podría prevenir estrangulación en caso que ellos se echen a correr, trepen y se ahorquen a ellos mismos.
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Consejos
Advertencias
Pasos
1-Consigue los suministros: tu gato va a necesitar un arnés y una correa. Mide el pecho de tu gato y lleva las medidas a tu tienda local de mascotas. En el arnés tendrá escrito gato o gatito. Pero espera, tu gatito puede ser muy grande para su edad o tu gato puede ser muy pequeño. Así que asegúrate de que le quede correctamente a tu gato. Los premios pueden ayudar a motivarlos. Los puedes comprar pre empacados o simplemente darles pollo cocido o atún. Mantenlo en una bolsa plástica.
2-No estreses a tu gato en el primer día: empieza por solo acostumbrarlo(a) al arnés. Dale mucha atención, dale premios (pero no muchos), y elógialo. Si tu gato no te permite ponerle el arnés, puedes dejar que lo olfatee y se asegure de sentirlo seguro.
3-El primer día ha terminado y ahora es momento para un entrenamiento de verdad. Si tu gato sigue incómodo con el arnés, no prosigas con este paso todavía. Coloca la correa y deja a tu gato vagar dentro de la casa. No trates de dirigirlo(a) todavía porque el gato podría arrepentirse. (RECUERDA: tú debes de sostener la correa y prestar mucha atención a tu gato. Tu gato podría saltar, atascarse en algo y salir lastimado.)
4-Ahora es cuando empiezas a controlar a tu gato. Coloca la correa y empieza a caminar sin tironear. Esto requerirá de paciencia. Si tu gato no viene, dale un premio. Si eso no funciona entonces recógelo, muévelo un pie hacia delante, y párate en la dirección a la que te gustaría ir, después dale un premio muy pequeño. Repite el proceso por 8 a 10 minutos y después espera una hora.
5-Juego de la mente: tú quieres que tu gato piense que él o ella es lo mejor en el mundo cuando tienen su arnés puesto. De vez en cuando quítale el arnés y no le prestes atención por un par de horas; después colócaselo de vuelta y préstale mucha atención. Te darás cuenta con el tiempo que la experiencia de aprendizaje fue más beneficiosa para el lado humano de la correa que para el lado felino y que fuiste víctima del “juego de la mente”.
6-Continúa entrenando hasta que tu gato sea un experto, entonces llévalo afuera. (RECUERDA: tu gato se asusta con ruidos y perros. No te molestes si tu gato se rehúsa, solo acostumbra a tu gatito a ello.)
7-También cuando tu gato se acostumbre al arnés no caigas en la tentación de sustituirlo por un collar. El arnés provee protección contra lesiones delicadas del cuello y podría prevenir estrangulación en caso que ellos se echen a correr, trepen y se ahorquen a ellos mismos.
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Consejos
- Sé paciente. No te apresures a hacerlo.
- El gato puede intentar comunicarse con el dueño. Varios símbolos o señales emitidas por el gato deben de ser cuidadosamente observadas para que ellos sean atendidos de una buena manera.
- Estos son importantes porque quieres que tu gato sea feliz mientras está siendo entrenado.
- Dale a tu gato la clase de interacción que más disfruta.
- Cepilla a tu gato semanalmente si tienen una capa densa de pelo o pelo largo.
- Asegúrate de que tu gato tenga comida y agua limpia todo el tiempo.
- Si tu gato “gatea” cuando le pones la correa y el arnés dale una hora sin la correa, y colócala después.
Advertencias
- Evita dejar a tu gato sin supervisión con la correa. Tu gato es vulnerable a predadores y a asfixiarse con la correa.
- Lleva contigo una funda de almohada (una bolsa cómoda para gatos), para ser usada para esconder y proteger a tu gato en la eventualidad que hayan perros fuera de control.
- Algunos gatos jamás caminarán con un arnés, algunos simplemente se dejan caer en sus costados y se echan como si estuvieran muertos, ellos se “recuperarán” si se les deja solos, pero cualquier presión en el arnés causa un relapso y la “caminata” rápidamente se convierte en una “arrastrada”. Estos gatos no se pueden pasear de esta manera.
- Si el gato corre y trepa a un árbol, inmediatamente trata de bajarlo o llama al 911 para buscar ayuda rápidamente. El arnés es un peligro para un gato que trepa desesperadamente intentando encontrar un refugio seguro.
- No tires de la correa; esto puede lastimar al gato o hacerlo enojar y que se retuerza para liberarse del arnés.
- Mantente alerta de los perros. Los perros que son grandes y no estén bajo el control de su dueño se pueden abalanzar hacia tu gatito. Cuando tengas duda, recoge a tu gato y voltea tu cuerpo ligeramente, escondiendo al gato de la vista del perro. Esto disminuye las posibilidades que el perro ataque y que tu gato corra.
- Pasear un gato de casa con una correa al aire libre puede hacerlo menos temeroso de la naturaleza y más propenso a escaparse a través de una puerta abierta, después perderse, ser atropellado por un automóvil, o atacado por un gato salvaje u otros animales.
- Si le colocas el arnés y tu gato se rehúsa a pararse pero gatea alrededor del piso sin extender sus patas, el arnés no le ajusta bien y puede estar limitando sus movimientos. Un arnés que le ajuste bien resolverá el problema. Esto no es resistencia pasiva al arnés, es un problema mecánico con un arnés que es muy pequeño.
- Jamás aflojes el agarre de la correa. El gato puede llegar a ser sorprendido y de repente correrá, llevándose consigo la correa. Mantén tu muñeca en el bucle de la correa.
- Nunca dejes al gato solo con la correa en el patio trasero. El gato puede intentar saltar la cerca y atascarse, dando como resultado un inminente funeral de gato.

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