Ha llegado el momento. Después de darle al running con tu grupo de amigas cada lunes, miércoles y viernes. De haber ido incrementando kilómetros, intensidad, velocidad (cuándo os lo tomáis en serio…) y resistencia, ¡es hora de apuntaros a una carrera! Os lo pide el cuerpo, ya os sabéis de memoria el recorrido que lleváis haciendo los últimos meses, y queréis sentir la adrenalina que te invade cuando cruzas la meta, cuando cumples el objetivo (es realmente reconfortante).
Elegida la carrera, toca afrontarla. ¿Cómo hacerlo con éxito? Aqui te destacamos los errores que nunca debes cometer:
-Forzar en los primeros entrenamientos. Lo correcto es comenzar a entrenar con semanas o meses de antelación e incrementar la intensidad de manera progresiva.
-Estiramientos con rebotes. La manera adecuada de estirar es con una tensión relajada y mantenida, poniendo atención en los músculos que se están estirando.
-Permanecer demasiado tiempo de pie el día anterior a la carrera. Evita el "síndrome turista" por el que muchos corredores dedican el día antes a visitar la ciudad donde se celebra la carrera.
-Correr con mucha ropa. Contribuye a la deshidratación y no conlleva una mayor perdida de grasa, por lo que lo adecuado es utilizar ropa ligera y transpirable.
-La dieta e hidratación. Se recomienda una dieta pobre en grasas, baja o moderada en proteínas y rica en hidratos de carbono. El snack perfecto: si la carrera es por la tarde, un sandwich de plátano o un plato de arroz o pasta con una salsa baja en grasas y, si es por la mañana, harina de avena y fruta o frutos secos, tostada con mermelada, miel o plátano y zumo de fruta o agua.
-Correr los primeros kilómetros al límite. La euforia del momento puede llevarnos a seguir a la multitud forzando las posibilidades. Consumir todas las energías en los primeros kilómetros es una de las causas más comunes de abandono.

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