Los kilos de más que se ganaron durante las fiestas dedecembrinas se irán como llegaron cuando se recupere la vida rutinaria, una dieta controlada y con actividad física, sin la necesidad de someterse a un régimen alimenticio restrictivo, explica Aranzazú Aparicio, profesora titular en el Departamento de Nutrición de la Facultad de Farmacia de la Universidad Complutense de Madrid.
Pero si optan por hacer alguna dieta, aquí te decimos los errores que se convierten en peligro sobre todo en personas con problemas de obesidad, ya que pueden sentirse frustrados ante resultados poco duraderos.
Los tópicos de los alimentos
- Evitar el pan y la pasta: Falso. No hay que descartar la pasta y el pan, sino consumirlos de forma moderada y sin mezclar con otros alimentos ricos en grasas. La recomendación es tomar 6 raciones de cereales al día.
- Evitar las legumbres: Es un error. Cocinadas con hortalizas o arroz aumenta el valor nutricional y disminuye el contenido calórico. Además, tienen fibra y alto poder saciante.
- Mejor edulcorante que azúcar: Falso. Una cucharita de azúcar aporta 8 calorías al café del desayuno. Un aporte calórico mínimo respecto a la media de 2 mil calorías diarias de una dieta equilibrada prototipo. Además, algunos estudios han constatado que los edulcorantes no activan las señales de saciedad.
- Comer ensalada como plato único: Otro error habitual es sustituir los primeros y segundos platos de las comidas por una ensalada como plato único. De momento no sentirás hambre, pero poco después sentirás las ganas de comer algo. La profesora Aparicio aconseja tomar alimentos con efecto saciante como plato principal (arroz, pasta, legumbres) y dejar las ensaladas como guarnición.
- La fruta después de las comidas engorda: Falso. La fruta tiene bajo contenido calórico, el lo mismo si se comen antes, durante o después de las comidas. Existe el riesgo de dejar de consumirla y eso, a la larga, puede provocar deficiencias nutricionales.
- Los plátanos, uvas o higos tienen muchas calorías: Cierto. Son más calóricos que la manzana o la pera, pero en cualquier caso, no llegan a 100 kilocalorías por cada 100 gramos de porción comestible.
- El pomelo quema grasa: Error, pero sí tiene un gran poder diurético que ayuda a eliminar líquido.
- El aceite de oliva no engorda: Este aceite, al igual que el resto, tiene un contenido energético de 9 kilocalorías por gramo, por lo que su consumo debe moderarse, especialmente en las dietas de adelgazamiento. Pero debe prevalecer sobre otros aceites de origen vegetal (coco o palma), mantecas y mantequillas, debido a su alto contenido en ácidos grasos monoinsaturados y sustancias antioxidantes, relacionados con una disminución del riesgo cardiovascular.
- Los alimentos integrales no engordan: No es del todo correcto. Aportan más fibra, vitaminas, minerales y fitoquímicos (sustancias derivadas de plantas cuya ingesta beneficia a la salud) y provocan mayor sensación de saciedad. Aranzazú Aparicio advierte ante productos integrales de bollería que contienen gran cantidad de grasa, especialmente saturada, que aumentan las calorías y el riesgo de enfermedad cardiovascular.
- Consumir de forma indiscriminada alimentos light o bajos en calorías: Existe la creencia de que la energía que aportan los alimentos light es insignificante y se suele abusar de ellos. Es verdad que aportan menos calorías que sus homólogos si se consumen en igual proporción. Pero algunos de estos alimentos contienen una elevada cantidad de grasas y azúcares y un mayor contenido en aditivos necesarios para su elaboración.
- No beber agua durante las comidas: Falso. El agua no aporta calorías al no contener nutrientes. Tomar agua durante las comidas, no sólo ayuda a mejorar el estado de hidratación, sino que también ayuda a llenar el estómago y sentirnos llenos.
Otra creencia es referente que entre menor sea el número de comidas al día, más controlamos el peso. Lo ideal es repartir la energía diaria en 4/5 comidas y no omitir ninguna.
La profesora recomienda bajar de peso de forma progresiva con una dieta moderada, equilibrada y variada. Y, sobre todo, aumentar la actividad física. "Si hiciéramos más ejercicio no haría falta restringir tanto la ingesta energética"
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